Enfoque ético del marketing farmacéutico

Artículo de análisis crítico publicado en FronteraD, revista digital por María Teresa Rúiz Cantero.

La disfunción eréctil es realmente un problema que afecta al hombre de edad adulta? ¿Un Lexatin es el mejor remedio para un ataque de nervios? ¿La osteoporosis es una enfermedad?…

Lapromoción de enfermedades con fines mercantiles -llamada en la literatura científica internacional Diseases mongering- es la venta de padecimientos, quejas y dolencias como más graves o frecuentes de lo evidenciado científicamente con el fin de ampliar los límites diagnósticos de las enfermedades.

El fin es lograr que crezcan los mercados para el beneficio de quienes venden y distribuyen medicamentos. Las estrategias de marketing y comunicación de la industria farmacéutica son un problema para la salud pública. Convierten a la gente sana en pacientes, desperdician recursos valiosos y causan efectos adversos.

La publicidad de fármacos en las estrategias de marketing tiene como objetivos tanto a la comunidad médica como a los consumidores. La práctica demuestra que en su intento por incrementar las ventas, la información que se ofrece no siempre es neutral.

Enfoque ético del marketing farmacéutico

En un contexto global y cada vez más fragmentado -el de la sociedad de la información-, los médicos y los pacientes reales y los inducidos son cada día más dependientes del flujo de información publicada y publicitada. Las estrategias de marketing operan en una doble dirección: por una parte simplifican los mensajes haciendo asequibles informaciones que requerirían un conocimiento más sofisticado universalizando el conocimiento; por otro, se convierten en jueces y parte al ser los principales anunciantes, es decir, el principal soporte financiero de las revistas médicas. De este modo, pasan a ser uno de los más importantes filtros del conocimiento médico por ese control indirecto que ejercen sobre el medio. Tanto a través del mensaje como del medio, actúan como un agente socializador en la construcción social de enfermedades. El capítulo destinado al marketing farmacéutico supone una de las partidas de mayor gasto de las compañías propietarias de los fármacos. Un simple ejemplo: Merck, propietaria entre otros medicamentos deetoricoxib, subraya en el informe de cuentas correspondientes a 2007 que destina menos presupuesto a I+D, un 20,5%, que en marketing y administración, 31,75%).

Para influir en las percepciones y las decisiones de los médicos, en múltiples ocasiones se utilizan datos sesgados o parciales relacionados con los beneficios derivados de ciertas propiedades de los fármacos. Frecuentemente, la publicidad no está basada en referencias científicas, como se apuntó en el año 2003 en el Journal American Medical Association, sino que reflejan conclusiones más positivas de los ensayos clínicos financiados por las farmacéuticas debido a las interpretaciones sesgadas de sus resultados.

Desde comienzos del año 2000, profesionales de todo el mundo han publicado artículos en revistas de factor de impacto como reacción contra los intereses ilegítimos de las compañías farmacéuticas. Estos artículos, que hacen referencia al concepto denominado diseases mongering, pretenden que se conozcan los efectos terapéuticos reales de los nuevos fármacos y buscan como objetivo principal la defensa de la salud de los usuarios de medicamentos.

Uno de sus principales valedores es el periodista Ray Moynihan, profesor de la Universidad de Newcastle en Australia, quien apunta que las ideas que tenemos sobre las enfermedades, así como la asistencia y los tratamientos en Medicina, han sido influidos por las empresas farmacéuticas.

El fármaco como solución a un problema que no existe

Diseases mongering es la actual forma de “medicalización”. Se define como el trabajo de expansión de las compañías farmacéuticas propietarias, que utilizan como estrategia la ampliación del número de enfermedades y enfermos, más allá de lo que la evidencia científica puede justificar. Este asunto es un problema extravagante para la salud pública. Puede actuar en detrimento de las personas al volver en pacientes sanos, causar daño iatrogénico -provocado por los medicamentos- y desaprovechar recursos valiosos. Los editores de las mencionadas revistas de mayor impacto, los profesionales y responsables de la salud pública española e internacional son conscientes del reto que supone limitar los efectos adversos de las estrategias agresivas de promoción de fármacos.

Campañas que se basan en la defensa de una serie de “fármacos para los estilos de vida”. Los ejemplos más palmarios son los productos de adelgazamiento. Este caso se engloba dentro de la estrategia más general de diseases mongering, es decir, promocionar la ansiedad sobre el futuro estado de salud-enfermedad en los individuos sanos, también llamada medicina del riesgo o risk-factorology.

Una de las estrategias consiste en redefinir la enfermedad en función del resultado de una prueba, como la que mide la densidad mineral ósea. En función de ello se identifica la existencia o no de osteoporosis. Sin embargo, esta prueba sólo indica la fragilidad ósea propia de la edad. La osteoporosis no es una enfermedad, sino uno de los factores de riesgo de fractura ósea, y su prevención no necesita tratamiento en la mayoría de los casos.

Otra forma de diseases mongering consiste en inflar la prevalencia de las enfermedades. Se muestran síntomas y problemas poco frecuentes como epidemias, re-enmarcando la prevalencia estimada de una enfermedad en muestras de sujetos concretos dentro del ámbito poblacional. Un ejemplo es el caso de la disfunción eréctil, en el que fármacos destinados a hombres de edad elevada y con problemas concretos están siendo promocionados para poblaciones de jóvenes y sanos.

Otra estrategia es la de promocionar tratamientos para problemas de baja y media intensidad como indicios de enfermedades más graves. Así sucede en el caso del colon irritable o en trastornos de salud mental. Existen evidencias de la elevada prescripción de antidepresivos en mujeres y en ancianos para síndromes depresivos, además de para la depresión diagnosticada.

Enfermedades sociales

Otras veces, los planes pasan por extender los límites de lo tratable a través de la introducción de nuevos diagnósticos -un ejemplo es el de la fobia social-. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones se trata de problemas personales y sociales difíciles de distinguir que acaban siendo valorados como problemas médicos. Es decir, este tipo de estrategia consiste en hacer ver procesos normales de la vida como trastornos de la salud, como es el caso de la caída del cabello.

La promoción de fármacos como una solución de primera línea para problemas que previamente no se consideraban médicos, como los problemas de conducta de los niños en el aula o los problemas de relaciones sexuales pasa por ser otro de los aspectos en los que inciden los profesionales del marketing.

La popularización de terapias para el padecimiento de dolores y el cansancio –también llamado fatiga crónica-, ciertas alergias, la promoción de cosméticos para convencer de la importancia de la belleza, la promoción excesiva de mamografías, la minimización de riesgos en la cirugía estética, el tratamiento de insomnio y de la hiperactividad de los niños; o los síndromes pre-enfermedad como la etiqueta de pre-diabético son algunos casos más en los que se sospecha que las compañías farmacéuticas y de profesionales sanitarios actúan de manera interesada –en la medida en que son ellos los que toman las decisiones terapéuticas-.

Un estudio realizado por el Grupo de Investigación de Salud Pública de la Universidad de Alicante ha detectado que ninguno de los ocho fármacos más vendidos en 2008 para la terapia hormonal sustitutiva THS (2), cumple con los códigos de buenas prácticas sobre información y promoción de productos farmacéuticos de la UE. Este medicamento es el que se prescribe para el tratamiento de ciertos síntomas vasomotores -las famosas caloradas- padecidos por algunas mujeres en la menopausia. Este mismo estudio, además, constató que al margen de las páginas oficiales, los foros y páginas web no corporativas promocionan fármacos para la THS. Estos espacios contienen errores relacionados con el espectro de usos terapéuticos de la THS y se fundamentan escasamente en la evidencia y promocionan farmacias online. Además, contrariamente a la prohibición acordada por la Unión Europea, en España se comercializa THS desde farmacias online con sede social en países donde su venta es alegal como las Islas Seychelles o ilegal como en Reino Unido.

Sir Muir Gray, Director of the National Knowledge Service y responsable de la National Library for Health dijo que en el siglo XXI, el conocimiento es el elemento clave para mejorar la salud. De la misma forma que la gente necesita el agua limpia y clara para lavarse las manos, los profesionales y los consumidores tienen derecho a un conocimiento limpio y claro con el que tomar decisiones. No obstante, llamaba la atención acerca de que el agua puede parecer transparente, pero estar contaminada y envenenada, así como la información farmacéutica.

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